El legado social que deja la hermana Sila Miguel Calvo tras abandonar Las Compañías

La Municipalidad de La Serena a través de la Delegación Municipal le había entregado un reconocimiento en el Día de la Mujer el 08 de marzo de 2021 a quien desde 1988 lideró el colegio Oscar Aldunate, hoy Francisco Coll.

La partida de Chile de la hermana Sila Miguel Salvo fue sentida por la comunidad educativa del colegio Oscar Aldunate y del sector Las Compañías.

Había llegado a nuestro país en 1975 y a La Serena en 1988. Desde el principio mostró cercanía con este sector poblacional y sobre todo por las familias de las alumnas que poseían necesidades. “Me acuerdo que la primera vez fui a calle Bolivia a visitar a una familia y no llegaba nunca, las calles eran de pura arena, buscaba la vereda y tampoco había”, nos confesóen su última entrevista.

El grupo familiar no tenía agua ni luz, el piso era de tierra y la casa estaba hecha de restos de materiales. Quedó impactada. En Santiago estaba acostumbrada  a recorrer tramos cortos. “Conocía hasta la calle Viña del Mar, cuando llegué era la última  arteria. Trabajábamos en algunos comedores como el Fray Escoba y El Carmen y como el colegio era pequeño en las tardes nos dedicábamos a la catequesis, visitar los comedores y estábamos metidos mucho en la parte social”.

Llegó en un contexto sensible. Chile enfrentaba el periodo más duro de la dictadura de Augusto Pinochet Ugarte. En Santiago lo vivió en carne propia. “Fue muy complicado y pasamos mucho miedo. Nos rodeaban la casa. Aún tengo unos balines que tiraban los carabineros en aquellos tiempos cuando debíamos tirarnos en el piso y en el suelo para que no nos pasaran las balas. Fueron años muy complicados, sobre todo  en 1982, 1983 y 1984 cuando salíamos a las protestas y trabajábamos con  jóvenes  a quienes trataban mal. Pero aquí en Las Compañías (situación) no la encontré tan compleja”, recordó.

 CRECIMIENTO EN ASCENSO

 A finales de los ’80 el colegio se denominaba Oscar Aldunate Abott y contaba sólo con 08 salas y un comedor. “Todo era campo y árboles frutales, había una cancha, pero hoy los edificios se han multiplicados. El señor  multiplicó las fuerzas que se realizaron entre las hermanas, docentes y familias. En el inicio este colegio era como una gran familia, donde nos conocíamos todos…El portón se cerraba a las 10 de la noche y siempre estaba abierto. Venían a jugar todos los niños y jóvenes de la población, pero después comenzamos a cerrar”.

Aunque actualmente el establecimiento educacional creció exponencialmente y está agrupado en el colegio Francisco Coll, la religiosa admite que nunca perdieron el concepto social. “Lo hacemos de otra manera, pero siempre hemos tratado de ayudar a las familias.  Cada curso aporta mensualmente alimentos para  quienes no tenían trabajo o enfermos graves y ahora estamos apoyando mucho a los migrantes”.

La hermana Sila Miguel Calvo junto a integrantes de la comunidad educativa

GIRO A SU VIDA

El reconocimiento a su trabajo no sólo llegó desde la propia comunidad educativa, también la Municipalidad de La Serena a través de la Delegación de Las Compañías destacó su labor y lo hizo para el Día Internacional de La Mujer el 8 de marzo de 2021.

La distinción fue entregada por el propio alcalde Roberto  Jacob Jure quien valoró  su aporte. “Es  un reconocimiento a su trayectoria, fueron 46  años en Chile y en La Serena toda una vida impartiendo educación y la religión. Este colegio ha crecido mucho. Ella se va a España y se merecía, a lo menos, un  gesto a su labor realizada. Es una mujer muy querida y la gente la admira y por eso le quisimos hacer un reconocimiento, sobre todo en el día de la mujer”, enfatizó la autoridad el 8 de marzo de 2021.

Antes de partir, el 8 de marzo, el alcalde Roberto Jacob le entregó un reconocimiento

La hermana Sila agradeció el reconocimiento municipal. “Yo me voy, y el municipio tiene que agradecer a todo el mundo que está en la educación y son formadoras de personas que es lo más importante.  Aquí somos las Dominicas de la Anunciata que llevábamos más de 60 años y está el sello de la señora  Alicia (benefactora del colegio). Estoy feliz, porque cuando me encuentro con ex apoderados me presentan a sus hijos que ya son profesionales y buenas personas y uno se llena de orgullo.  Cuando contaba que íbamos a visitar casas tan pobres, lo único que deseaba era hacer un colegio donde los niños y apoderados se sintieran felices y tuviese salas bien iluminadas y con bastantes patios y todo, para que encontrarán aquí lo que no tenían en sus casas y no se fueran a la calle. Si el niño o el alumno está bien, la familia está  bien”,  puntualizó la hermana Sila.

Cuando se le pregunta por cómo le gustaría que la recordaran, la hermana reacciona con modestia. “Que pasamos por acá haciendo el bien y  metidas en la parte social, asistencial, porque al principio las hermanas le compraban zapatos a los niños, porque venían a pata pelada y ahora es una obra social muy importante”, remarca.

SELLO RECONOCIBLE

Para la familia Rojas Barraza el aporte de la hermana Sila fue clave.  “En nuestros tiempos  significó mucho más que un colegio. Fue un espacio de juegos, risas, crecimiento, valores, contención, resiliencia y unión, en donde entre campanarios y jardines se fueron alzando desde el amor y enorme sabiduría las raíces y sello que nos caracteriza como ex alumnos formados bajo la guía de la Hermana Sila y de cada una de las hermanas que la acompañó en distintos períodos en este camino”.

Concuerdan que siempre estuvo atenta de las necesidades de sus alumnos, sus agentes educativos y la comunidad. “Con gran vocación de servicio, demostrando su cariño y preocupación por cada integrante de esta linda familia dominicana con miles de detalles y proyectos, siempre pensando en el bienestar de sus alumnos y familias. Agradecemos cada semilla que sembró en nuestros corazones, porque siempre creyó en las potencialidades de sus alumnos. Como padres y ex alumnos agradecemos sus enseñanzas y acogida con liderazgo desde el respeto y afecto. Su legado Hermana Sila seguirá floreciendo de generación en generación”, enfatizan.

Leticia Rivera  es  educadora  diferencial y  ex alumna del Colegio Oscar Aldunate donde conoció a la hermana Sila  y le reconoce su capacidad de liderazgo. “Su generosidad y gran capacidad de escucha  y por estar siempre dispuesta a escuchar y atender a quien golpease su puerta. Le agradezco  a ver estado con nosotros en momentos  difíciles como en la pérdida de mi madre por acoger a mis hermanos en el colegio. Además destaco su labor en el colegio y en Las Compañías por formar personas de bien y dejar en ellos un sello especial”, precisa.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *